LITERATURA ELECTRÓNICA, INTERACCIÓN E INTELIGENCIA ARTIFICIAL - CAMINATAS LITERARIAS

16 ECHOES

Location: Mexico City, Mexico

El presente proyecto de caminata física-virtual literaria, surge del seminario de estudios teóricos "Literatura electrónica, interacción e inteligencia artificial", impartido en la Maestría en Letras de la UNAM. En esta caminata, se pretende acercar a los andantes a la literatura mexicana, y especialmente a aquella que se desarrolla en el entorno urbano de la Ciudad de México, publicada a partir de la segunda mitad del siglo XX. En su ensayo "La gran novela latinoamericana" (2011), Carlos Fuentes evoca la capital de México para recordar el crecimiento poblacional que ha tenido, y al respecto escribe: “Cuando yo nací, en 1928, la Ciudad de México no llegaba al millón de habitantes. Cuando publiqué mi primera novela, 'La región más transparente', en 1958, había llegado a los cinco millones […]. Digo esto porque, en cierto modo, yo contaba con una Ciudad de México más ceñida, abarcable en sus extremos, aunque nunca en sus honduras. Hacia abajo, ciudad náhuatl, colonial, decimonónica, moderna. Hacia fuera, ciudad limitada por Azcapotzalco, al norte, la Magdalena Contreras al occidente, Coyoacán al sur y el lago de Texcoco al oriente. Hoy, México se ha desbordado más allá del Distrito Federal al Estado de México, a los linderos de Morelos, a Santa Fe.” Así, en esta caminata descubriremos varias de las zonas de la ciudad por donde el protagonista de "La región más transparente", Ixca Cienfuegos, deambula para encontrarse con otros personajes -o consigo mismo- en el lugar en donde a muchos nos tocó vivir...

"La región más transparente" de Carlos Fuentes

"'La región más transparente' de Carlos Fuentes es la primera novela mexicana a la que podemos aplicar el término cosmopolitismo, debido a la tesis que sostiene sobre la conformación de la ciudad a partir de diversos orígenes, ideas y clases sociales. Su título proviene de una expresión de 'Visión de Anáhuac', ensayo que va y viene de la crónica a la viñeta histórica, del poema en prosa a la estampa costumbrista, escrito por Alfonso Reyes, y que sirve como punto de partida a la novela, ya que utiliza la Decena Trágica (acontecimiento histórico con el que culmina el ensayo) como inicio del rumbo que tomará la vida de los moradores. La genealogía desplegada sobre la planicie histórica, preserva la mirada que Fuentes tiene sobre la condición de la ciudad y sus habitantes.

[El personaje central,] Ixca [Cienfuegos] entra y sale de todas las escenas, conoce a todos los personajes, habla con cada uno e incluso crea las condiciones para que, a su antojo, los demás terminen con su vida, como se observa en el caso del protagonista secundario Norma.

Cienfuegos sirve al novelista para desarrollar uno de los elementos más importantes encontrados a lo largo de su obra: las raíces históricas, esto es, el mito y la exploración del presente a través del pasado. La fuerza de Ixca no se representa por su corporalidad (pues la descripción designa más un tipo de espíritu o incluso de encarnación de la muerte, en masculino), sino mediante sus diálogos. El poder para unir los fragmentos y las historias, por ejemplo de los personajes principales Federico Robles y Rodrigo Pola, así como establecer el ocaso de la ciudad neocapitalista, produce la implosión sobre la urbe en la que nos tocó vivir.

En la voz de Ixca se encuentran las pistas para analizar el discurso crítico del México sobre el que escribe Fuentes. En el personaje el autor constituye la conciencia de los personajes y de la urbe en general. Dentro del discurso del protagonista, el escritor devela el sentido institucional de la Revolución Mexicana, es decir, contrapuntea no sólo los relatos de los demás personajes, sino el discurso sobre el que se sientan las bases de la modernidad mexicana."

Fuente: Enciclopedia de la Literatura en México http://www.elem.mx/obra/datos/2611

2 sounds

Mi nombre es Ixca Cienfuegos

"Aquí caímos. Qué le vamos a hacer. Aguantarnos, mano. A ver si algún día mis dedos tocan los tuyos. Ven, déjate caer conmigo en la cicatriz lunar de nuestra ciudad, ciudad puñado de alcantarillas, ciudad cristal de vahos y escarcha mineral, ciudad presencia de todos nuestros olvidos, ciudad de acantilados carnívoros, ciudad dolor inmóvil, ciudad de la brevedad inmensa, ciudad del sol detenido, ciudad de calcinaciones largas, ciudad a fuego lento, ciudad con el agua al cuello, ciudad del letargo pícaro, ciudad de los nervios negros, ciudad de los tres ombligos, ciudad de la risa gualda, ciudad del hedor torcido, ciudad rígida entre el aire y los gusanos, ciudad vieja en las luces, vieja ciudad en su cuna de aves agoreras, ciudad nueva junto al polvo esculpido, ciudad a la vera del cielo gigante, ciudad de barnices oscuros y pedrería, ciudad bajo el lodo esplendente, ciudad de víscera y cuerdas, ciudad de la derrota violada (la que no pudimos amamantar a la luz, la derrota secreta), ciudad del tianguis sumiso, carne de tinaja, ciudad reflexión de la furia, ciudad del fracaso ansiado, ciudad en tempestad de cúpulas, ciudad abrevadero de las fauces rígidas del hermano empapado de sed y costras, ciudad tejida en la amnesia, resurrección de infancias, encarnación de pluma, ciudad perro, ciudad famélica, suntuosa villa, ciudad lepra y cólera, hundida ciudad. Tuna incandescente. Águila sin alas. Serpiente de estrellas. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire."

2 sounds

Rodrigo Pola

Caminata por la calle. "Rodrigo respiraba hondo y a su lado Ixca cubría con ambas manos la luz naranja del fósforo y sorbía con lentitud un cigarrillo. Iba atardeciendo sobre las copas azules del Paseo de la Reforma y el tránsito, a la altura de la calle de Sevilla, era en esos momentos escaso. Las dos figuras: una de estatura mediana, facciones delgadas sobre una piel verdosa que iba oscureciéndose en las cuencas hasta hundirse en los ojos como dos alas de cuervo que miraban los otros ojos, de almendra quemada, de Ixca, sus sienes pobladas de cerdas, sus anchos labios y sus facciones, alternativamente indígenas en pureza, pura y oscuramente europeas —de un mediterráneo asoleado y denso y ocioso en el mar y las estatuas que, fijándolo, lo continúan. Caminaban sobre la tierra suelta del Paseo. Rodrigo miraba cómo el polvo se acumulaba en los zapatos amarillos. Se sentía consciente de todos sus movimientos nerviosos. Y Cienfuegos como si no caminara, como si lo fuera empujando la leve brisa de verano, como si no tuviera esas piernas, esas manos que tanto estorbaban a Rodrigo. Ixca lanzó el cerillo al aire y dejó que el humo le ascendiera por las aletas de la nariz hasta nublarle la vista: —Tú y yo hemos vivido juntos muchos momentos. Y creemos saber todo el uno del otro… —¿Saber algo de ti? No se podía caminar por esta ciudad diez minutos sin llenarse de polvo. —Tanto como yo de ti. Somos lo que se llama “mexicanitos aguados”. Ladinos, reservados, chingaqueditos…"

2 sounds

México en la laguna

Funeral del esposo de Rosenda. "A las siete de la mañana, llovía. El pulso adormecido de la ciudad continuaba indeciso entre los colores cuando Ixca Cienfuegos, envuelto en una gabardina negra, llegó con el carro funeral a la casa de dos pisos y profundidad de habitaciones dispersas en Mixcoac. Respiró el aire de vidrio, delgado y penetrante, y saltó de la carroza a la puerta de entrada: la callecita estaba anegada por un lodo amarillo. —Yo les aviso —le gritó a los mozos de la funeraria desde la puerta. Con las piernas largas, ascendió, de tres en tres, los peldaños hasta el cuarto de Rosenda. Al abrir la puerta, se concentraron todos los tufos de la mujer. Era como si cada una de las palabras que Rosenda pronunció a lo largo de su vida se hubiesen ceñido, reuniéndose en olores que pugnaban por descender hacia otro verbo. La encontró idéntica a la noche pasada: la lengua puntiaguda, los ojos abiertos, la piel de costras costras vegetales más transparente. Puso una rodilla en la cama y con gran esfuerzo cruzó los brazos de Rosenda sobre el pecho. Le bajó los párpados. Tuvo que amarrar un pañuelo del cráneo a la quijada. Descendió. —Pueden subir. Aquí los espero. El toldo del carro goteaba. Ixca se subió las solapas de la gabardina hasta la nariz. Escuchó el ruido del descenso del féretro por la estrecha escalera, el chapoteo de los pies en la lluvia. Algunas mujeres se asomaron por las ventanas. Una banda de chiquillos que en la Avenida Revolución ofrecían sus servicios para pasar bultos de una acera a la otra, vinieron corriendo a ver el traslado de la caja. —Órale patrón, un quinto por cargarle al muerto…"

2 sounds

Aunque me espine la mano

Cena en casa de Federico Robles. "Durante toda la cena, Robles se dedicó a hacer reminiscencias de su vida política. Sólo al tomar la copa de vino cortaba su flujo de palabras y Norma, ya mecánicamente, cumplía la lección y se dirigía a Ixca Cienfuegos: —¿Ya leyó usted a Curzio Malaparte?… ahora viene un ballet hindú a Bellas Artes… el domingo pasado, en el Jockey… en fin, la dignidad y la discreción exigen ciertas cosas… cenamos Federico y yo con Su Alteza y la Condesa Aspacúccoli… tuve la suerte de encontrar un Orozco impresionante… encargamos ese bibelot de Bruselas… y dejaba de hablar en cuanto su marido volvía a colocar la copa rosada sobre el mantel: —Le iba diciendo, Cienfuegos, que nuestra borrachera con el petróleo ya debe acabar. No poseemos las capacidades para conducir exploraciones permanentes y en gran escala. Poco a poco, disfrazadas pero seguras, las compañías extranjeras tendrán que regresar a darnos su saber técnico y su dinamismo. De lo contrario, tendremos que seguir un proceso de industrialización lento, frenado por el afán patriotero de gritar que el petróleo es nuestro. El bienestar definitivo del país, se lo digo, está por encima de cualquier satisfacción patriotera. Cienfuegos observaba en silencio este juego y se divertía contando los minutos, casi equivalentes, en que se desarrollaban sus fases en contrapunto. En una cabecera, la figura plomiza de Robles, rígida y lenta, y en la otra, la languidez natural y rubia de su mujer. Al finalizar, Robles encendió un puro y pidió permiso para retirarse: —Tengo una junta extraoficial, pero todavía es temprano. Norma, atiende al señor Cienfuegos, ofrécele un licor. —Y con un abrupto movimiento de cabeza, se despidió. —¿Cognac, menta, anís…? —inquirió Norma mientras se frotaba una muñeca sobre la otra, repitiendo los movimientos que hacía al perfumarse. —Sí… un cognac —dijo, mirándola fijamente, Ixca Cienfuegos."

2 sounds

Para subir al nopal

Caminata por la calle. "Nueva aurora, nueva ciudad. Ciudad sin cabos —recuerdo o presentimiento—, a la deriva sobre un río de asfalto, cercana a la catarata de su propia imagen descompuesta: en la cima de la aurora, Ixca Cienfuegos caminaba entre los miembros sin coyuntura del esqueleto de México, Distrito Federal, de la fortaleza roja de las Vizcaínas al témpano de cemento y baratijas de San Juan de Letrán, túnel por donde volaban todas las hebras y cáscaras de la noche anterior con el estruendo brutal de lo que nada dice: cuerpos y papeles, el eco del rumor de los cabarets y los pies arrastrados por los pavimentos y las manos de pergamino que acariciaron todos los senos caídos, de Meave al Barba Azul a la Bandida, desprendidos tres o cuatro veces durante la noche a cambio de setenta, cientocincuenta pesos, fruta magullada y sin zumo, al museo de cortinas de hierro que a esa hora es Madero, museo roto por la espera profunda y olorosa a claveles de San Francisco, por el olvido enhiesto del Palacio de Iturbide. Cienfuegos caminaba como era su costumbre, con las manos encajadas en los bolsillos del impermeable negro y los ojos detenidos en un punto sin lugar en la distancia, distraído sólo cuando la arquitectura inevitable, o la persona singular —barrenderos, tecolotes, chamacos, ancianas de osamenta negra— cruzaban esa zona de la visita sin relieve: Sanborn’s, High Life, Maria Pavignani, Pastelandia, American Book, Cine Rex, Mazal, Kodak, RCA, Calpini, Kimberley, Hotel Ritz. Era ésta la hora de la ciudad. Bajo una luz del gris más acerado, sólo lo esencial, el perfil, el bosquejo, ajeno al sobresalto o la mentira de otras horas bajo el sol o la luna. Hora del instante previo a la resurrección."

2 sounds

Calavera del quince

Celebración de la Independencia de México. "Desde las seis de la tarde, el Zócalo comenzó a llenarse. Por los cuatro flancos, en silencio, desfilaban arrastrando los pies. Una disciplina desordenada los mantenía a todos revueltos, callados. A las siete, los reflectores abrieron los párpados y acribillaron la Catedral, el Palacio, el Ayuntamiento. Alumbraron la piedra y las cabezas negras y el bullir de rebozos y camisetas blancas. Recortaron los castillos de fuego. La gran laguna negra, fauces de la ciudad, se apretaba, angosta, entre el cielo de polvo y la vieja tierra de agua. Y en el silencio, el primer estallido de petardo: no necesitaba acallar voces: el ruido del cohete podía reinar sin murallas, esparcirse, ser centella y redondez, estallar sin mutilar su eco. Nubes de pólvora ceñían a la muchedumbre. Los castillos abrieron sus pulmones de luz, respirando el estruendo de azul y escarlata, de chispas sin color, de humo nocturno. Entre el florecer de fuego, gran fanfarria de trompetas: verde, blanco, rojo, el fuego de artificio pasaba a habitar el cielo, latigazos de lumbre rociaban todos los perfiles. El olor se inundaba de carnitas y tortilla caliente y jícama fresca. El rito luminoso, en el aire. Y pegado al suelo, el polvo, las carnes apretujadas, toda la meseta de víscera seca, los cuerpos morenos, la mirada fija en el balcón. —¡Mueran los gachupines! Desde que tenía uso de razón, el Fifo venía a la fiesta del Grito: a robar carteras, a vender gorditas, después a arrimárseles a las mujeres, a gritar ¡mueran los gachupines! Ahora que se abría paso a codazos entre la turba, para divisar mejor el gran balcón central y la campana de Dolores bañada de luz artificial, se perdía entre el surtidor de fuegos, lo iba masticando una de las multitudes."

3 sounds

Rodrigo Pola I

Discusión en el auto de Rodrigo Pola. "—¿Crees que recuerdo mi propia cara? Mi vida comienza todos los días —le gritaba Ixca a Rodrigo— y nunca tengo el recuerdo de lo que pasó antes ¿ves?, nunca; todo fue un juego espantoso, nada más, un juego de ritos olvidados y signos y palabras muertas; ¡estará satisfecha, ella sí que estará satisfecha, ella sí, que cree que Norma fue el sacrificio necesario, y que una vez que el sacrificio nos fue dado podíamos volver a hundirnos en la vida del pobre, a rumiar palabras histéricas sobre nuestros deudos, a jugar a la humildad! —¡Ixca, quita el pie del acelerador, voy a perder el control del…! —¡Ella me obligó a vivir con esta criada y con sus hijos, otra vez en la oscuridad! —Tú no conoces a mi madre, Rodrigo… mi madre es de piedra, de serpientes, no tiene… —Ixca gritaba y reía, hundiendo el pie cada vez más sobre el de Rodrigo. Los faroles de los autobuses y de los otros autos pasaban como luciérnagas rojas entre los ojos de los dos hombres. Por fin, sin dejar de reír, pero sin el ruido de la risa, Ixca retiró el pie. El automóvil se detuvo abruptamente, con un estremecimiento de aceite y vapor y dinámica arrestados. Estaban frente al convento del Carmen. Ixca se subió las solapas del saco y le torció, riendo, una oreja a Rodrigo. Descendió. El automóvil arrancó nuevamente hacia el Pedregal, y Cienfuegos, riendo, junto al muro del viejo convento sintió que el frío le entraba en los huesos."

3 sounds

DOWNLOAD OUR APP TO DISCOVER THIS TOUR AND MANY OTHERS.

play-storeapp-store

Or start creating tours, treasure hunts, POI maps... Just let your imagination guide you.


Other walks nearby


Are you a creator?

START HERE

Privacy & cookie policy / Terms and conditions

© ECHOES. All rights reserved / ECHOES.XYZ Limited is a company registered in England and Wales, Registered office at Merston Common Cottage, Merston, Chichester, West Sussex, PO20 1BE

v2.5.15 © ECHOES. All rights reserved.